Tras anunciar el compromiso de Conaculta para apoyar y encausar cualquier iniciativa de catalogar, clasificar y editar la obra de Monsiváis, Consuelo Sáizar afirmó que "duele su partida, porque los sucesos de nuestra cotidianeidad no nos podrán ser explicados con su lucidez; será más difícil comprender a nuestra sociedad sin sus aportaciones, humor e inteligencia. Estos tiempos, son días de guardar".
En su oportunidad, la escritora Elena Poniatowska, quien fuera una de sus grandes amigas, se preguntó ante la concurrencia: ¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi?
Acto seguido resaltó sus mensajes ante la desgracia de 1985, la matanza de Acteal y muchos otros sucesos que dieron a los mexicanos la posibilidad de creer en sí mismos, "porque tú eres la nobleza misma, el compromiso mismo, la defensa de los derechos humanos.
Tras replantear la interrogante, la autora de La noche de Tlatelolco apuntó: "tú nos abriste puertas a un mundo raro; tú te lanzaste antes que nosotros, tú defendiste las causas de los más indefendibles -en el sentido de que nadie los cuida-, tú nos abriste puertas antes impenetrables".
Con las lágrimas en los ojos, voz entrecortada y la mirada puesta en el féretro, refirió: "soy una señora de 78 años, con 10 nietos tras de mí. Una señora un poco tradicional y quiero decirte que nada, en los últimos meses de tu enfermedad, me ha conmovido tanto como el amor que te tiene Omar.
"Su dolor te honra, su entrega es tu trofeo y me hace entender la existencia real del amor sin límites, el amor que no tiene fronteras sexuales y ese amor me enaltece a mí también, como enaltece a todos los movimientos de reivindicación o de identidades diversas en mi país, en tu país, en el país que todos nosotros caminamos contigo y vamos a seguir juntos codo a codo, denunciando lo que tú denunciabas y celebrando la congruencia, la ironía, el compromiso, el clamor por la transparencia, el no sin nosotros de 1996 y el nunca más un México sin nosotros de los indígenas de Chiapas".
"¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Tus causas serán nuestras causas, tu defensa de las minorías nuestra defensas. No seremos estatuas de sal; somos, eso sí, tus amores perdidos, pero tú siempre serás el gran amor que enaltece y que todos buscan en la vida", remató Elena Poniatowska.
Por su parte, Teresa Vicencio, directora general del INBA, evocó el año de 1965, cuando Monsiváis ya hacia presencia en la Sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes, en uno de los ciclos literarios en los que participó durante décadas. Dijo que ya entonces, convocaba como hoy a los mexicanos, sin importar sus perspectivas ni orígenes que acudían a escucharlo, a reflexionar con sus palabras y a verse siempre como en un espejo reflejados.
Recordó que 43 años después, estuvo ahí para recibir la Medalla de Bellas Artes; "hoy nos convoca a rendirle este homenaje y estoy segura que lo seguiremos haciendo, gracias a su legado, durante mucho tiempo y por siempre".
El mariachi se unió a la conmemoración, entonando desde la parte alta del Palacio de Bellas Artes Amor perdido y luego La costumbre; a ellos se agregaría el tradicional cilindrero u organillero que le dedicó Las golondrinas; mientras que un trío interpretó sus boleros favoritos.
Carlos Monsiváis, la referencia ineludible, la crítica insoslayable para comprender los fenómenos sociales y culturales del México del siglo XX recibió, en esta última ocasión de cuerpo presente, el reconocimiento y el cariño del pueblo que lo lee y de quienes conocieron de cerca su calidad como humanista.
El cuerpo de Monsiváis permaneció anoche en el interior del Museo de la Ciudad de México, a donde acudieron familiares, amigos, escritores, admiradores y funcionarios para despedirse del "maestro Monsiváis", una de las voces críticas del México contemporáneo.
Por la mañana de este domingo, el ataúd con los restos de "Monsi", como se le llamaba cariñosamente, fue trasladado en una carroza fúnebre del Museo a Bellas Artes, en un recorrido por calles del centro de la capital, en la que nació el 4 de mayo de 1938 y donde murió ayer después de dos meses de permanecer hospitalizado.
En este mismo recinto de Bellas Artes han sido honrados en ceremonias fúnebres personalidades como los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera, los escritores Juan Rulfo, Octavio Paz y Salvador Elizondo, la actriz María Félix y el cómico Mario Moreno "Cantinflas", entre otras figuras del mundo intelectual y artístico de México.
El féretro de Monsiváis fue cubierto con las banderas de México, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudió, y de la comunidad gay, de la que fue un defensor de sus causas.
Este domingo la comunidad intelectual siguió expresando su pesar por la desaparición de una de las mentes indispensables para tratar de entender al México contemporáneo, por su agudeza e implacable crítica.
"Qué vamos hacer sin ti 'Monsi', si eres el enfrentamiento más lúcido al autoritarismo presidencial, el enfrentamiento más lúcido a las actitudes absurdas, cuando no corruptas de las dos Cámaras (Congreso), el enfrentamiento más lúcido a los abusos del poder", dijo Elena Pontiatowska, la consternada amiga del escritor a quien consideraba su hermano.
Poniatowska dijo frente al ataúd que tal vez Monsiváis ahora se va a encontrar con amigos ya fallecidos: "A lo mejor abrazas a (José) Saramago, con quien viajaste a Chiapas en los noventas".
Muchos de sus amigos dijeron que el mejor homenaje al desaparecido escritor era leer sus obras, llenas de lucidez y ácida crítica al poder, pero también inteligente opinión sobre el cine y los sucesos que sacudieron al país, como la matanza de estudiantes en octubre de 1968 o el terremoto que devastó la capital el 19 de septiembre de 1985.
Después de las guardias de honor montadas por familiares, amigos y funcionarios, una columna de cientos de personas del pueblo pasaron junto al ataúd de "Monsi".
Tres horas estuvo el cuerpo de Monsiváis en Bellas Artes, donde en el último adiós los asistentes entonaron el himno nacional mexicano y rompieron en aplausos y gritos de "vivas" al cronista.